El bootstrapper o el emprendedor solitario

El Bootstrapper ¿Qué es?

Este es el término (otro anglicismo) que define a aquella persona que emprende o lleva término algo con un mínimo de recursos, ventajas o ayudas. El término tiene su origen en una frase exagerada, una hipérbole, que dice algo así como: “saltó la valla tirando de las cintas traseras de sus botas (bootstraps)”. Es decir realizó algo, que si te paras a pensar no es posible.

Esta frase pretende transmitir la idea de una actitud, de un estado de ánimo de alguien muy proactivo, muy centrado y sobretodo independiente. Vamos, un emprendedor solitario.

Uno de los gurús del marketing, Seth Godin en su biblia del bootstrapper comenta características y actitudes que debe tener el bootstrapper. También da otras recomendaciones muy interesantes (puedes descargártelo e inglés gratis en su web en el apartado “free stuff”)(web).

Creo que es importante comentar estas características y actitudes porque a pesar de los discursos y de las buenas voluntades por parte de las autoridades, nuestro ecosistema de emprendeduría en España sigue siendo muy poco acogedor y lo mejor que podemos hacer es asumir que en nuestros proyectos, muy probablemente, tengamos que empezar con nosotros mismos… y poco más.

Sobre la obra del Sr. Godin y con algunos añadidos de mi parte, sale este listado de características y actitudes que debería poseer un bootstrapper:

En lo personal

  • Confianza: Debe tener confianza en sí mismo, autoestima. Debe creer en los conocimientos y aptitudes que tiene, lo que le dará fuerza para actuar y enfrentarse a los desafíos que le surjan.
  • Ilusión: Poseer energía y ganas de trabajar en su proyecto.
  • Competitividad: Esforzarse por ser el mejor, por ser el primero.
  • Conocimientos: Conocer el sector donde se va a operar tan bien como el que más. Una de la condiciones para tener éxito es resultar innovador y como los sectores no suelen anunciar sus necesidades no cubiertas hay que conocerlos en profundidad y descubrirlas.
  • Creatividad e innovación: Buscará  las maneras de hacer mejor las cosas o de hacer la cosas de diferente manera.
  • Osadía: Tiene menos que perder que la mayoría…. y lo convertirá en una ventaja competitiva, es decir que se arriesgará más que otros y se adentrará donde otros no se atreven.
  • Profesionalidad: El activo más importante de un emprendedor es el valor que puede transmitir al cliente a través de sus esfuerzos. El interés de alguien por hacer bien su trabajo se percibe y se valora. Un mal resultado puede no ser decisivo si se ha percibido un gran esfuerzo detrás.

En su entorno empresarial

  • Social: Relacionarse y tratar bien a la gente en el éxito para facilitar las cosas en las crisis. El éxito se basa en los círculos virtuosos creados. Se siembra y nunca se sabe qué y cuándo se va obtener el fruto. A veces te llevas sorpresas muy satisfactorias.
  • Honestidad:  Las relaciones comerciales se basan en la confianza, el bootstrapper de ser escrupulosamente honesto.
  • Justo: No utilizará su  posición dominante (si se da la ocasión) para conseguir ventajas injustas. Intentar acelerar tu progreso emprendedor cogiendo “atajos” a la larga tendrá un precio. Evita ese tipo de atajos!
  • Imagen: Tu reputación te  precede. El emprendedor invertirá en ella y la defenderá a capa y espada vaya donde vaya.
  • Modestia: El emprendedor no es orgulloso, aceptará ayuda cuando se le ofrezcan.
  • Generosidad: Conoce el poder de los favores (reciprocidad), hará favores siempre que pueda (y no los devaluará: de “oh… no es nada…. lo hago todos los días” a “pues sí, he realizado un esfuerzo y me debes una”… comunicado con elegancia).
  • Comercial: Es un vendedor. Antes o después sus ingresos dependerán de sus ventas. Ventas realizadas por él, no por representantes ni emisarios (el ojo del amo…).
  • Empatía: Venderá ayudando a sus clientes a conseguir lo que quieren. Identificando sus necesidades y satisfaciéndolas.

En lo personal:

El emprendedor es una persona muy probablemente con pareja, y con unos recursos limitados, lo que en muchos casos  hará que su entorno personal entre en conflicto con su proyecto:

  • Persistencia: Será persistente y consistente. Invertirá del él y de su negocio.
  • Transparencia: Medirá lo que hace y no se engañará ni engañará a su pareja.
  • Coherencia: Se pondrá estrictos objetivos financieros y medirá con honestidad sus consecuciones.
  • Control: Se impondrá límites en plazos de tiempo y cantidades económicas y no sobrepasará ninguno.
  • Vocación: Emprender es una actitud vital. Recordará que la recompensa está en el viaje. Aprenderá a disfrutar del día a día.

Respecto a su idea de negocio:

Las grandes ideas no son necesarias. Ya hay suficientes obstáculos a la obtención del éxito en un proyecto empresarial. Sobreponerse a un modelo de negocio erróneo no debería ser uno de ellos.

  • Haz tus deberes: Hay que empezar antes de empezar. Decidir en qué negocio meterse es una de las cosas más importantes que un emprendedor puede hacer para asegurar el éxito de su proyecto.
  • Se práctico: Lo habitual es que se tenga una idea “brillante” y se quiera llevar a cabo a toda costa. Creer que se tiene una idea genial para la creación un negocio es muchísimo menos importante que encontrar un modelo de negocio que funcione de verdad.

Dada la coyuntura actual, emprender a “las bravas” (otra traducción interesante de bootstrapping en mi opinión) es la manera de proceder. Pero ojo, una cosa es correr riesgos calculados y otra ser temerarios. Hay que hacer los posible, sobre todo cuando los recursos son muy limitados, para que cada euro cuente. Por lo que se debe seguir un procedimiento (el lean startup) y usar unas herramientas (el lienzo de modelo de negocios). Sobre este método y herramientas podrás informarte en los cursos de  Julietta School.