La emprendeduría y sus méritos

 

¡La emprendeduría es gloriosa! Como lo diría un político chino. Y tener éxito en tu empresa es además, motivo de orgullo y a ser posible de riquezas. Pues bien, a pesar de que innumerables documentos y profesores confirmarían lo que vengo de afirmar, emprender tiene más complicación en el proceso de sobreponerse a todas las trabas burocráticas, que en la fase de llevar a cabo el modelo de negocio proyectado. La razón es que la política y legislación europea (la de la comunidad y la de  los países que la componen) está pensada más para las grandes empresas que para las pequeñas. Y uno dirá, bueno es que son grandes e importantes y las pequeñas no pintan mucho.

Pero… y si dijera que en Europa, ojo Europa, no solo España, depende de las pymes en un grado asombrósamente alto (hay 23 millones de pymes que suponen más del 98% se su tejido empresarial). Uno se preguntaría ¿a qué juegan los políticos? En resumen, el ecosistema de emprendeduría actual deja mucho que desear.

Por supuesto que, y hasta cierto punto, las políticas son reflejo de los votantes que votan a los políticos que las aprueban. Y en Europa la emprendeduría, socialmente,  está mucho menos reconocida y fomentada que en otras partes del mundo como son los EEUU, donde se inculca desde pequeño.

Todo esto es un factor que el emprendedor tendrá que asumir cuando decida emprender. Pero también será un factor más de orgullo cuando consiga su objetivo. Y opino que la sociedad debería reconocer y fomentar la emprendeduría. ¡En estados unidos ser un “self made man (or woman)” es poco menos que un título nobiliario!

Y si además digo que la emprendeduría no se enseña, por lo menos hasta la fecha…, porque esta materia no está incluida en los planes de estudio a ningún nivel ¡pues mayor orgullo todavía!

Emprender no es gestionar al estilo Mba (al menos al principio). La gestión de las empresas se enseña a través de los famosos Mba, pero no  se enseña a dirigir startups y mucho menos a emprender! El funcionamiento de una empresa nueva (o Startup) no responde al del perfil de una empresa ya asentada. Y en muchos casos, aplicar todo lo que has aprendido de  gestión empresarial en un Mba o en la carrera,  suele resultar más perjudicial que beneficioso en la fase de arranque de una empresa (la fase de startup).

Hasta la fecha, aunque se tenga un Mba, cada vez que se arranca una empresa se empieza a ciegas. Ya sea porque  se está cegado por el entusiasmo en la idea  de negocio o cegado por la avalancha de datos que se han calculado haciendo el plan de negocios. ¡Y normalmente unos y otros se estrellan contra la dura realidad!

La emprendeduría tiene un método

Todo lo anterior no tiene por qué ser una mala noticia para el emprendedor. En realidad, el mensaje que se quiere transmitir  es que para emprender no hacen falta conocimientos especiales. El emprendedor se basta consigo mismo y lo que él sabe. A esto debe añadir un procedimiento llamado “Lean Startup”  y unas herramientas determinadas como el “lienzo del modelo de negocios” o el “lienzo de validación de la propuesta de valor” que le ayudaran a pensar y a seguir un método para asegurarse que si su proyecto tiene alguna posibilidad de éxito lo detecte y aproveche. De este método y herramientas hablaremos en otros posts y en el curso de emprendeduría.